Lo primero fue el fútbol. Un entrenador, un puñado de jóvenes, un balón, una pequeña cancha de asfalto, una rutina que se apoderó de los sábados.

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SOMOS TIEMPO DE JUEGO

La Fundación Tiempo de Juego es una entidad sin ánimo de lucro que nació en 2008, en la comunidad de Altos de Cazucá, municipio de Soacha (Cundinamarca), como un proyecto comunitario convocado por Andrés Wiesner. Él identificó que el exceso de tiempo libre hacía que los jóvenes fueran altamente propensos a muchas problemáticas frecuentes en el contexto, como las drogas, las pandillas, el embarazo temprano, entre otras.

Así, Tiempo de Juego nace como una escuela de fútbol que incorpora dos elementos esenciales: la metodología de “fútbol por la paz”, como una herramienta intencionada para promover la buena convivencia, la inclusión de género y las habilidades para la vida; y el modelo de “monitores”, que promueve el liderazgo de los jóvenes para que sean los promotores y coordinadores de las actividades. Bajo estas dos premisas, Tiempo de Juego ha ido trascendiendo de las canchas de fútbol, para desarrollar otras escuelas deportivas, una serie de actividades artísticas y culturales, programas de generación de ingresos, unidades productivas, estrategias de trabajo con padres, trabajo metodológico en instituciones educativas y otras estrategias de desarrollo comunitario.

Tiempo de Juego inició como una escuela de fútbol que incorporó dos elementos esenciales: la metodología de “fútbol por la paz”, como una herramienta intencionada para promover la buena convivencia, y el modelo de “monitores”, que promueve el liderazgo de los jóvenes para que sean los promotores y coordinadores de las actividades.

Bajo estas dos premisas, Tiempo de Juego ha ido trascendiendo de las canchas de fútbol a otras escuelas deportivas, una serie de actividades artísticas y culturales, programas de generación de ingresos, unidades productivas, estrategias de trabajo con padres, trabajo metodológico en instituciones educativas y otras estrategias de desarrollo comunitario.

La Fundación ha ido replicando su modelo. En 2009 comenzó a implementarlo en Cartagena, suscribiendo una alianza con la Fundación Colombianitos. Posteriormente, en 2014, Tiempo de Juego llegó a Santa Marta e inició labores en el barrio la Lucha y desarrolló actividades itinerantes en otras comunidades.

De esta manera, Tiempo de Juego le ha ofrecido a más de 2500 niños ,de Cazucá, Cartagena y Santa Marta, un acompañamiento educativo y psicosocial durante su tiempo libre, utilizando una metodología lúdica y dinámica basada en los deportes y la cultura.

Tiempo de Juego ha desarrollado proyectos de índole nacional, como el Plan Decenal de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol, bajo un convenio establecido con el Ministerio del Interior, con el propósito de posicionar las estrategias de fútbol para el desarrollo social a la agenda política del país.

Además, pertenece a la Red Nacional de Fútbol y Paz  y a la red internacional no gubernamental streetfootbalworld.

Partido de inauguración de la Fundación Tiempo de Juego con Faustino Asprilla Lucas y Jaramillo. En el medio Andrés Wiesner.
Partido de inauguración de la Fundación Tiempo de Juego con Faustino Asprilla Lucas y Jaramillo. En el medio Andrés Wiesner.

ALGO DE HISTORIA… ES TIEMPO DE JUEGO

En la forma tan natural y espontánea como nació Tiempo de Juego se puede entrever su esencia. Lo primero fue un balón de futbol, un grupo de voluntarios con buenas intenciones y una comunidad de niños y niñas en Altos de Cazucá (municipio de Soacha) a quienes la propuesta de jugar fútbol los sábados les resultó atractiva. Ahí comenzó todo. No se requirió una infraestructura especial, ni una decisión política, ni un manual de instrucciones. Bastó con que los niños jugaran, para que, casi sin darse cuenta, ellos mismos comenzaran a transformarse y a promover cambios en su entorno.

Esa pequeña escuela de fútbol que comenzó a crecer desde el año 2006 tuvo desde su inicio dos características muy especiales: por un lado, utilizaba una metodología diferente, en la que la competencia le cedía el paso a la convivencia; por otra parte, le daba el rol de profes a los mismos jóvenes, seleccionados de forma natural por su proactividad y su personalidad.

Como consecuencia de estas dos ideas, la comunidad de Cazucá comenzó a ver con cierta gracia a ese grupo de chicos que jugaban fútbol en equipos mixtos, que antes y después de cada partido se sentaban en círculo a definir las reglas, que no utilizaban árbitros ni para un torneo, y lo más curioso de todo: que seguían las orientaciones de un chico o chica, igual o menor que ellos, a quien además llamaban “profe”.

Con estas características y con la generación de muchos apoyos que se iban sumando a la iniciativa, Tiempo de Juego empezó a ofrecer más alternativas y mejores oportunidades para un grupo creciente de niños, niñas y jóvenes, con quienes la realidad parecía haberse ensañado, al tratar de instaurar la violencia y la pobreza en sus vidas.

Tiempo de Juego es, entonces, una fundación que busca ofrecer oportunidades significativas a través del deporte y del arte, cuyos procesos propenden por lograr la autosostenibildad en las comunidades en que se desarrollan.

Para lograr esto el alcance de las actividades ha tenido que ampliarse, involucrando también a padres de familia y docentes de los colegios a los que asisten los chicos y chicas. En todos los casos, el propósito de la fundación es el mismo: promover que los niños, niñas y jóvenes tengan sueños positivos y viables, generando oportunidades para que esos sueños se hagan realidad.

APRENDIMOS A COMPARTIR JUGANDO

A este espíritu de cambio se sumó la Fundación Compartir en 2012, con la cual Tiempo de Juego generó la alianza Compartir Jugando. Con este vínculo se fortalecieron todas las actividades para el uso positivo del tiempo libre, se generaron alianzas con instituciones educativas y se creó la estrategia psicosocial para realizar las actividades promoviendo valores, habilidades para la vida y factores protectores en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes (en adelante NNAJ) de Cazucá.

Compartir Jugando permitió ampliar la gama de actividades, acorde al entusiasmo y el número cada vez más grande de participantes. El espíritu comunitario no cesó.  Así que todas las actividades siempre fueron lideradas por NNAJ llamados monitores, quienes promueven un modelo de convivencia y educación entre pares que no sólo se empezó a aplicar en las actividades de tiempo libre, sino en los colegios a través del cuerpo docente.

Actualmente, Tiempo de Juego y el programa Compartir Jugando tienen su operación principal en Altos de Cazucá, con más de 1000 chicos participando de las actividades y con un equipo de trabajo en el que la mitad está compuesto por jóvenes líderes que se han formado en el programa, llamados gestores comunitarios.

La propuesta de cambio social se fundamenta en la acción comunitaria realizada por un equipo de trabajo comprometido, gestores comunitarios, monitores, monitoras y docentes pertenecientes a la comunidad. Ellos  tienen el propósito integral de  generar habilidades para la vida en niñas, niños y jóvenes en situación vulnerable, a través de actividades deportivas, culturales y recreativas que orientan la construcción de su proyecto de vida y promueven espacios de transformación hacia la paz y la convivencia.